La Cumbre de Johannesburgo: Antes, Durante y Después de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible

La Cumbre de Johannesburgo - Pérez de la Heras

Esta obra aborda todo lo que sucedió antes, durante y después, además de un exhaustivo análisis de la situación ambiental, social y económica del momento. Los tres pilares del desarrollo sostenible desgranados por un testigo de los acontecimientos. Un libro por tanto, de economía, sociedad y medio ambiente.

La cumbre celebrada del 26 de agosto al 4 de septiembre de 2002 se presentó como la primera cumbre dedicada a la sostenibilidad, es decir, dedicada a debatir sobre medio ambiente, pero también sobre las componente social y económica del desarrollo humano. Así, este encuentro bebía directamente de las anteriores cumbres de medio ambiente de Estocolmo, Río, o Río +5, pero también de las recientes conferencias dedicadas a la pobreza (Cumbre del Milenio), comercio (Doha) y financiación (Monterrey).

En su contenido y resultados, sobre Johannesburgo se centraban expectativas muy elevadas: había de ser una cumbre de acción y hechos concretos, en la que se comenzaran a consolidar los grandes principios de desarrollo sostenible planteados en Río de Janeiro en 1992.

Este libro nos introduce en esta conferencia internacional, poniéndola en antecedentes, siguiendo su desarrollo y analizando los resultados. El interesante seguimiento diario que realiza la autora permite conocer los contenidos de la cumbre (actividades, conferencias, declaraciones que se producían diariamente), pero también conocer la complejidad de la organización de eventos de este tipo (desde los comités preparatorios, los escenarios donde se realizaban los encuentros, los agentes presentes) o la expectación suscitada a su alrededor (polémicas y actividades alternativas, críticas de organizaciones ecologistas y grupos antiglobalización…). En cierto modo, esta obra puede asimilarse un reportaje periodístico para vivir el encuentro desde la distancia.

Además, se analizan los textos oficiales que de allí salieron: la Declaración de Johannesburgo, el Plan de Acción, las iniciativas tipo II y los documentos del Foro Global de la Sociedad Civil. Asimismo se reflejan las valoraciones sobre la cumbre de los diferentes agentes implicados y de algunas personalidades asistentes, y se realiza un balance global de las repercusiones del encuentro.

Como se recoge en el libro, Johannesburgo dejó tras de sí una cierta sensación de fracaso. La comparación exhaustiva entre los textos que entraron como borradores y los textos oficiales que salieron de la cumbre nos permite ver los matices que se perdieron. Así pues se eliminaron 32 párrafos, desaparecieron fechas, plazos y cifras, se eliminó la expresión “compromiso de Johannesburgo”, o desapareció el epígrafe “Nos oponemos a que se prive de alimento a cualquier pueblo necesitado para el logro de objetivos políticos”, en alusión a los boicots económicos. Todo ello hace que los documentos finales no parezcan tener mayor concreción que en anteriores encuentros, y resulten escasos en compromisos, casi una mera declaración de intenciones.

Sin embargo, los altos dignatarios mundiales han consensuado y aprobado unos textos (la Declaración de Johannesburgo y el Plan de Acción, recogidos íntegramente en el libro) que, aun pudiendo ser más comprometidos, recogen intenciones de sostenibilidad y futuro para todos los habitantes de la tierra que, si no les obligan legalmente, sí les comprometen des del punto de vista político y ético. En definitiva, a que actúen hacia esos deseables objetivos para una civilización humana menos agresiva con el planeta.

Además, también salieron de la cumbre algunos proyectos concretos, como las llamadas iniciativas de tipo II: 300 proyectos de trabajo real, con compromisos, plazos y financiación determinados, a los que se comprometieron voluntariamente gobiernos, entidades, ONG’s y empresas.

La visión en perspectiva histórica permite percibir que las grandes cumbres internacionales de medio ambiente que hoy valoramos como auténticos logros (Estocolmo en 1972 o Río de Janeiro en 1992) recibieron en su día igual número de críticas y dejaron igual sensación de desencanto.

Las expectativas generadas sobre Johannesburgo como la oportunidad para pasar de las grandes palabras de Río a la acción, para lograr que tanto gobiernos como ciudadanos se comprometiesen totalmente y cambiaran de actitud, hacen que parezca que se podría haber avanzado más. Pero, como mínimo, gobernantes y agentes presentes han dialogado durante 11 días sobre temas como el agua, la energía, la salud ambiental, la agricultura, la biodiversidad, y la gestión de ecosistemas, así como sobre la pobreza, la globalización, el consumo o el turismo sostenible, y se han intentado poner de acuerdo. No infravaloremos los resultados. Cada cumbre, cada encuentro y cada evento ambiental, por pequeño que sea, significa un paso vital hacia la protección del planeta. Un libro indispensable pues para no olvidar la historia medioambiental del planeta.