El Caso Real de Val Plumwood

El Caso Real de Val PlumwoodEn 1985 la ecologista y filósofa Val Plumwood sobrevivió al súbito ataque de un cocodrilo, mientras iba en una canoa y por un río cercano al Parque Nacional Kakadú, al Norte de Australia y por una zona donde supuestamente los cocodrilos de agua salada no aparecían desde hacía años. Su misión: la búsqueda de piedras artísticas hechas por aborígenes y muy difíciles de encontrar.

En un momento sintió como que algo muy grande se estaba moviendo alrededor de ella y ahí fue cuando decidió volver. Cuando con asombro comprobó que la supuesta roca que estaba viendo, y que no había visto cuando ya había pasado por ahí, era en realidad la cabeza de un cocodrilo que inmediatamente desapareció, no tuvo tiempo de reaccionar. El reptil golpeó y dio vuelta la canoa. Desesperada en el agua, Plumwood salió nadando hacia un árbol que estaba en la orilla y llegó a tiempo, mientras el reptil se las agarraba con un pedazo de madera de la canoa. “Nunca voy a olvidar la manera en que se quedó mirándome; fueron varios segundos; después se hundió y desapareció” comento Plumwood sobre lo sucedido.

Cuando quiso saltar hacia otra rama más segura, el cocodrilo se impulsó de golpe con su cola desde el agua, le mordió las piernas y la jaló hacia el agua, donde empezó a dar vueltas para arrancárselas. El cocodrilo de agua salada se caracteriza por desmembrar partes de sus víctimas e ir guardándolas en un lugar secreto, para luego comérselas; no devora enteramente y de primera a la víctima.

Mientras el animal intentaba ahogarla para luego obtener su “recompensa”, Plumwood logró sacar la cabeza y gritó desesperada pero el cocodrilo no la soltaba, cuando en un instante ella logró agarrarse de una rama y por la fuerza que le hizo al animal, éste finalmente desistió y se marchó. El resultado: varios dientes que quedaron marcados en ambas de sus piernas, con la izquierda prácticamente desgarrada.

Cuando todo parecía haber vuelto a la normalidad el animal vuelve a impulsarse y la jala desde el árbol y de vuelta hacia el agua, haciéndole daño nuevamente en sus piernas y también en la pelvis. Pero enseguida la soltó.

El Caso Real de Val Plumwood“Ahí pude ir hacia la orilla, caminando como pude y durante dos horas, con un dolor insoportable, bajo lluvia y a los gritos, tratando de llegar a la estación central. Al final alguien me escuchó y vino por mi ayuda. Después tuve que soportar trece horas más de dolor, para llegar al hospital Darwin. Me dijeron que era muy difícil que pudiera recuperar mi pierna, aunque al final los médicos lograron reconstruirla. La experiencia me ayudó a valorar aún más la vida y a no desperdiciarla”, comentaba Plumwood.

“Antes escribía sobre el valor que debemos darle a la naturaleza, pero desde el ataque del cocodrilo sólo escribo sobre el poder que ella tiene y sobre esas ilusiones que tenemos de que la podemos controlar; los humanos no somos nada especial; tan solo una parte de ella, como los propios animales que la habitan. Todavía nos entendemos como seres ecológicos que forman parte de una cadena natural de alimentación. Aún estamos peleando contra ese conocimiento. Durante un momento fui parte de un mundo paralelo donde sólo era un pedazo de carne y en el que no contaba para nada. Tenemos que respetar todas las formas de vida. Si bien el reptil se apiadó de mí, por cansancio, no creo que nosotros hagamos lo mismo cuando estamos frente a un animal al que solo vemos como comida.”

Cuando se enteró de que iban a ir en busca del cocodrilo para matarlo, ella se negó rotundamente a que lo hicieran. “Yo fui la intrusa. Yo fui la que invadí su territorio. Esto no es una cuestión de venganza”.

El 28 de febrero de 2009 falleció por causas naturales y no como consecuencia de la mordedura de una serpiente o la picazón de una araña, como se pensó en principio. Tenía 68 años.