Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación 2017

Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación 2017

Nuestra tierra. Nuestro hogar. Nuestro futuro

Esta debe ser hoy nuestra divisa, especialmente en el marco de la lucha contra la desertificación.

El papel que desempeñan los cambios medioambientales en las migraciones y los desplazamientos de población en el mundo está cada vez más claro. El número ingente de “refugiados ambientales” se presenta ahora habitualmente como una de las posibles consecuencias más dramáticas del cambio climático y la desertificación. Y este número no hará más que aumentar. La Secretaría de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación ha advertido de que, de aquí a 2030, 135 millones de personas estarán en una situación de riesgo de desplazamiento a causa de la desertificación y de que se prevé que 60 millones de personas se trasladen del África Subsahariana al África Septentrional y Europa.

Estas previsiones muestran que las regiones áridas y semiáridas del planeta serían las más afectadas por la desertificación y los movimientos de población. Las poblaciones rurales, cuyos medios de vida dependen del pastoreo, la agricultura y los recursos naturales, estarán muy expuestas debido a las vulnerabilidades existentes, como la pobreza, los bajos niveles de educación, la falta de inversiones, la lejanía y el aislamiento.

Debemos luchar contra esas tendencias y para ello es preciso actuar en dos niveles diferentes.

En primer lugar, debemos gestionar correctamente las tierras, algo crucial para prevenir su desertificación y mantener su productividad. La reserva de biosfera de la UNESCO de las Bárdenas Reales, en España, demuestra que una buena ordenación de las tierras áridas, basada en la alternancia de usos entre pasto, cultivos y barbecho, no solo permite frenar la desertificación, sino también invertir el proceso y recuperar tierras que se encontraban en un estado de degradación. Por este motivo, el Programa Hidrológico Internacional de la UNESCO está decidido a fortalecer las capacidades y ofrecer orientación sobre políticas, así como herramientas, para hacer frente a los problemas relacionados con la sequía y la desertificación, particularmente en lo que respecta a la ordenación de los recursos hídricos, por conducto de la Red Mundial de Información sobre los Recursos Hídricos y el Desarrollo en las Zonas Áridas (G-WADI).

En segundo lugar, debemos fortalecer la resiliencia de las poblaciones vulnerables mediante el apoyo a medios de vida alternativos a fin de romper el círculo vicioso de la desertificación y sus consecuencias socioeconómicas que a menudo comportan migraciones. Mediante la promoción de la educación y el fortalecimiento de las capacidades en ciencia, tecnología e ingeniería, tanto para las niñas como para los niños de países vulnerables, el Programa Internacional de Ciencias Fundamentales de la UNESCO se esfuerza por crear nuevas oportunidades de empleo para los jóvenes, reducir la dependencia respecto de las fuentes de ingresos relacionadas con el clima y ofrecer a las personas un futuro resiliente en su hogar.

En este día debemos tomar conciencia de que la desertificación es un fenómeno mundial que amenaza a todas las personas, y hemos de comenzar a actuar en el plano mundial a fin de construir un futuro sostenible y estable para todos.

Irina Bokova | Directora General de la UNESCO